miércoles, 1 de diciembre de 2010

Capítulo 2O. Viajar, es lo que quiere el personal.

Al parecer habían llamado mis padres a mi casa, y la noticia que me tenían que decir no era demasiado buena.
Deje a los cuatro tortolitos paseando mientras que yo salía corriendo del parque hacía mi casa.

Llamé a mis padres, un viaje ¿A dónde? Tenía que dejar todo, todo para viajar hacía Alemania. Se lo dije a Marcos, no fue buena su reacción y se fue a su casa, triste.

Como pude hice rápido las maletas, cogí lo esencial, tenía que estar en el aeropuerto antes de la una de la a medio día.
Media hora antes estaba allí, tenía un jersey negro con unos pantalones vaqueros y mis gafas de sol para ocultar mis ojos llorosos. Una llamada desconcertante en la puerta, María y Jennifer tenían novio; descolgué el móvil, no quería saber nada de ellas, ni de nadie.

Había mucha gente, lo peor es que no sabía en donde tenía que comprar los billetes del avión, solo sabía que salía uno a las dos. Un hombre vestido de negro excepto por su camisa azul se acerco a mi con andares despreocupados.
- ¿Eres tú la hija de Rosa y Tomás?
- Sí, soy yo ¿por qué lo pregunta? –me bajé un poco las gafas mientras le miraba amenazante.
- Tus padres me han encargado que te de unos billetes de avión y de la dirección de tu hotel, ten mucho cuidado, allí por la noche peligra. – cogí la carpeta azul marino sin preocupación y me alejé de él, no tenía ni un adiós en la boca ni en la mano y menos para alguien que no conocía.
Recordaba el pasado, ese que tuve en Leeds, toda mi vida quizás se había echo del pasado y ahora tendría que formar un futuro en Alemania, en donde hace más frío y su idioma casi no le entiendo. Pero tenía que hacer de tripas corazón.

Mientras leía sentada en un banco enfrente de una tienda de golosinas unos críos de unos ocho años, corrían por el pasillo jugando a ser un avión; uno de ellos llevaba una barrita de chocolate medio derretida por el calor del aire acondicionado << Pasa de ellos –pensaba- concéntrate en lo que estás leyendo, lo demás no tiene valor para ti >> el muchacho más bajito corrió detrás mía, el espacio era mínimo, pues mi banco estaba al lado de la gran ventana que permitía ver a los aviones despegar y aterrizar.
Al rato me di cuenta de que tenía un trozo de chocolate pegado en el pelo, quedaba media hora para que saliera mi avión y no me podía entretener en quitarme eso del pelo, era asqueroso.

Rápido como el viento fui a los lavabos y mojándome incluso el jersey conseguí quitarme ese asqueroso trozo y dejar mi pelo húmedo. Unas voces casi reconocibles salían de los baños de los caballeros.
- Estoy por ella, pero ella por mí no, es confuso e incluso rallante.
- Marcos, tío, no te ralles, mujeres como esa habrá más - ¿Cómo yo? –pensé.
- Como ella no hay nadie – Uno de ellos abrió la puerta, escondida detrás de la pared pude visualizar quienes eran; Marcos y Antonio habían venido al aeropuerto ¿para qué?
Decidida salí del baño chocando con Antonio el hombro y se diera cuenta de quien era la muchacha que había en el baño de señoras.
Los dos, corriendo detrás de mi como unos posesos hasta que me alcanzaron para que el imbecil de Marcos me preguntara << ¿Quieres salir conmigo? >>
Le rechacé, sabía que de momento no podía salir con nadie, podía haber más gente allí que me gustara incluso más que él y que fueran mejor.

- No te dejare ir sola, no quiero que te pase nada, mis padres me han dado suficiente dinero para un billete de avión y para un hotel.
No quiero separarme de ti. Eres mi vida desde el primer momento en el que nos peleamos.

Antonio estaba en ese momento, en el primer momento en el que nos peleamos, a él le saqué el dedo.

- Mira, no sé que decirte, si te quieres venir, vente, no te lo voy a impedir, pero, no me haré responsable de mis actos.
- De acuerdo –confuso respondió él. De camino a la cabina para subir al avión, mi móvil empezó a vibrar, Edu me estaba llamando, hacía demasiado tiempo que no sabía de él, me alegré mucho hasta que oí sus palabras.

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