-¡Puta, eres una puta!, como se nota que eres una puta friqui, asco das, ¡asco!
No merecía la pena elevarme a su nivel, pero lo siento, no me achanto con nada, le respondí, las palabras eran pocas, y sinceras.
- Con tu polla no tenemos ni para disfrutar, la tienes demasiado pequeña, ¡haber si nos compramos una alarga pollas! Es que te hace falta ¿sabes?
Se calló, miro para abajo y se fue, creo que aquí mi pelea con todo el campus, o con casi todo el campus, la envidia, que corroe.
Me dirigí a mi aula, a la aula de Biología, la cual, me esperaba el cuerpo humano… iba a ser una especie de clase, un poco guarra, ¿los aparatos genitales? ¿Qué están fuera del abdomen? Dios, otra vez a explicárselo a Maira, la niña es lista, pero un poco retrasadilla en esto del cuerpo humano, pero por lo menos me río.
Me fijé por la ventana en las personas que había en los pupitres, estaba Sergio, el chico más callado y educado de la clase de Biología, Lengua, y Educación Física. La verdad, contra él no tengo nada. Entre sin dudarlo dos veces, le dedique una sonrisa, mi mejor sonrisa que dedicaba esta mañana, era… raro.
Me senté en la mesa que estaba delante de él, saqué mis libros y me puse a repasar el tema, quería explicárselo a Maira sin dudar nada y atender a la explicación, era difícil.
Noté unos golpecitos en la espalda, miré para mi lado derecho, era Eduardo, uno de los chicos más monos del campus, la verdad, se salvaba para mi gusto su estilo, ojos verdes, pelo negro, piel blanca, sudadera azul marino de GAP pantalones vaqueros y deportivas desabrochadas. Mis favoritos, la pena, me quería como una hermana.
Me dedico una sonrisa, y yo como tonta le sonreí y me coloqué un poco de pelo detrás de la oreja y me dispuse a seguir repasando.
Pasaron diez minutos volando, no me di cuenta de que la gente iba llegando, lo raro es que no estuviera ya aquí Maira, siempre solía llegar con Arancha, sí, la zorra con pelos en el culo. Dios, mejor no verla, me da ataques de risa al recordar aquella acampada de cuando teníamos doce años, todo el mundo que estábamos la vimos todo, lo que es todo, solo espero que se afeite… me da asco.
Tardaron poco en llegar, y nada más entrar la profesora, Maira, soltó una de sus típicas preguntas sobre el cuerpo de los hombres.
- ¿Señorita Cléber, y que pasaría si los hombres tuvieran los… huevos, dentro del abdomen? –Toda la clase nos pusimos a reírnos, la verdad, no era muy fina la muchacha.
- Lo primero, señorita Spond, se dicen genitales, lo segundo, tendrían otra forma. –No sabía que decir, pava…
- Pero señorita… -La tape la boca, no quería más ridículos por hoy.
La clase se pasó volando, por desgracia, me volví a encontrar con Marcos, el chico este que me insulta, sí, sí, creía que no me sabía su nombre, fíjate…
Me dedicó una leve mueca, yo, le dedique mi mejor zancadilla, para que probara el suelo, nada más, tenia que saber bien a lejía.
Todo el mundo del pasillo que estaba por allí se rieron de él, me dio pena, pero se me pasó volando.
Salí al patio, necesitaba fumarme un buen cigarro, de mi marca favorita, Lucke Strick, de esos que tenían una pastillita de menta para si querías fumar con sabor a menta, sí, de esos los mejores. Se me acerco a mi una muchacha de pelos rojos, pearcings en los labios y en la nariz y pintada como una putilla en proceso de aprendizaje, miré a los lados, creo que esta no era una lagartija de Arancha, me alegré, una que va por su camino, como yo. La miré fríamente, y ella toqueteándose el pearcing de la nariz me dijo amenazadoramente:
- Vuelve a decir algo a mi hermano y mueres.
Guay, ¿ahora la hermana?, luego que va a ser, la abuela con pearcings a lo Choni? Patético.
Me levante para ponerme mejor a su altura, bueno no, que la sacaba una cabeza, pobre, los petisuis… no la afectaron bien, la di unas palmaditas en la cara con una sonrisa y me fui, ella me tiro una bola de ¿papel? Y me gire, la solté sin pelos en la lengua, estúpida insolente, ocúpate de lo tuyo, pero a mi déjame en paz, que ya tengo bastantes problemas.
La muchacha vino hacia mi, pobre… creo que por su cara lo que me iba a decir estaba claro.
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