No me dijo nada, al parecer, la llamaron, mejor para mí. Seguí mi camino, tenía clase de música, menos mal, era la última.
Nada más entrar en el aula estaban escuchando música, exactamente pop, creo que era ¿Justin Bieber?
Me senté en la última fila, al lado de la pared. Al parecer las pijas chonis seguían escuchándole, yo pasé de ellas hasta que una de ellas dijo: “Dios, es un encanto de niño, me encantaría salir con él, lo amo”. Me entró la risa, creía que me iba a dar algo de la risa, lo juro. Ella, ¿con él? ¿Perdona? Antes es preferible escuchar otra variedad de música, por ejemplo… ACDC son los amos.
La gente me miraba con cara rara, al parecer era la única que se había reído, me puse colorada, que vergüenza.
Creo que a una de ellas la molestó que me riera sobre todo de Justin, Dios, es gay, ¿Qué vamos a perder por reírnos? NADA. Se cuadro delante mía, por desgracia tenia que mirar para arriba, Señor, que me entra tortícolis. Puso una mano en mi mesa y comenzó a hablar:
- Vamos a ver, guapa, ¿tienes algo con Justin Bieber? –Me quede sin palabras, ¿de verdad tenia que contestar?
- La verdad, no, no me pasa nada, cada persona tiene un gusto, para gustos colores ¿no? –No quería más problemas por hoy.
- Más te vale –Me miro con cara amenazante y la saque la lengua, es que a mí, eso de ser “happy”… nadie me lo quita jaja.
Al parecer no se dio cuenta, y se fue a su sitio, menos mal, una persona menos a la que aguantar, de momento, por poco tiempo, ¿por qué? Por que venía Cristina, y creo que traía discos… Oh Dios, de Justin. Iba a ser 55 minutos muy duros. Menos mal que tenia mi móvil y los cascos, y el profesor no se entera de nada, la verdad, está medio cegato.
La mayoría de la gente aplaudía, menos los tíos y yo. Que alegría era la única tía de la clase a la que no la gustaba Justin, ¡Bien!
Pero no me aguanta, así que solté cuando todo el mundo estaba en silencio “que asco…”. Creían que me iban a matar con la mirada, me acojoné, os lo juro.
Se me paso la clase volando, tan volando que me quede dormida en ella, y con una nota en la agenda, mierda, se dio cuenta de que me quede dormida en clase, bueno, un mal día le tiene cualquiera, mi padre me entenderá.
A la salida, me estaba esperando Cristina, tenia cara de mala ostia.
- ¡¿Por qué no te gusta Justin Bieber?! ¡Creía que sí!
- Por que no me gusta, tiene cara crío, es una imagen que han creado sus representantes y me molestó mucho la carta que escribió a un guitarrista de metálica, sabes que adoro a metálica. –Empecé a andar decidida, al parecer las muchachas que tenía alrededor habían promocionado por ahí que no me gusta Justin Bieber, al final me veo en los pasillos dando discursos del por que no me gusta el tipejo ese. Que pena, que no me guste, que pena.
Alguien me había llamado, me giré bruscamente, era Edu, se apresuró en acercarse a mí y darme dos besos y un abrazo, es tan mono…
- Eres la persona de la que se rumorea en todo el campus –No me sorprende, soy única.
- ¿Enserio? –Me hice la sorprendida- Seguramente que es por lo de clase de música, eso de que no me gusta Justin Bieber.
- Valla, has acertado –Empezábamos a caminar los dos.
- Es que sabiendo como soy yo… -Le dediqué una leve sonrisa.
- Es que eres única, por eso eres especial para mí, no eres como las demás chicas que hay en el campus. –Me abrazó mientras caminábamos.
- Can… te quiero decir una cosa, seguro que me dices que no, pero primero lo quiero decir. –Le mire atentamente, no me quería perder ni una palabra que saliera de su boca, Dios mío, por favor, que se de prisa en decirlo.
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