Cuando pude reconocer quien era, me quede un poco sorprendida, la mosquita muerta me había seguido. Me tapo la cabeza con un saco negro y me metió en un coche. Cuando me quise despertar estaba en una casa y era de día, menos mal que era fiesta y no había que ir al campus.
De momento no sabía las razones del por que de este secuestro, a la tía esta me importaba una puta mierda como el Marquitos de los cojones que seguro que se lo había dicho a ella para que hiciera el trabajo sucio.
- Haber, tú, sí, la esmirriada, ¿Por qué me haces esto? – La muchacha se giró, al parecer estaba haciendo algo en la cocina que daba por una simple ventana, si se quiere decir así. Creo que estaba llorando, sí, lo estaba haciendo.
- ¡¿Qué por que te esto?!
- Sí… -La mire asustada, esta tía tiene que tomar demasiadas pastillas
- Vamos a ver, niñata –Se pasó de la raya- ¿Sabes lo que es estar enamorada de una persona que ni si quiera está interesada por ti y te utilice para dar celos a otra persona? ¡¿Eh?!
- No… oye, mira, lo siento, eso no es mi culpa, así que ahora si no te importa, vete a tomarte las pastillas y duérmete un rato, que a mi si me giras mirando la tele, te lo agradecería.
Y me hizo caso. Cuándo sentí que se iba quedando dormida, como pude, me desaté. La metí unas pastillas más de dormir en el vaso de agua que tenía, la puse unos tapones en los oídos y sin hacer ni un solo ruido, abrí la puerta y salí.
Me di cuenta de que vivía solo a dos manzanas de mi casa, que desgracia, de momento, creo que nunca voy a encontrar a la persona adecuada.
Era ya la hora de comer, seguramente que me regañen por estas horas o sigan de camping o yo que sé, que familia más rara que tengo.
En efecto, no había nadie. Un día perfecto, pero por lo menos tenía una nota en la que por lo menos me dejaban las indicaciones para conseguir la comida que más me gustaba, Pasta, pero, no la pasta que hacen así las madres, no, si no la italiana, del restaurante italiano que había en la ciudad, el más prestigioso. Llamé sin dudarlo un momento, al parecer estaba hasta pagado por lo que me dijo la chica. Y sin esperar muchos minutos llegó mi comida. La verdad, toda una delicia.
Mientras que comía en el salón, el móvil empezó a vibrar encima de la mesa, lo cogí rápidamente; era, como no, Marcos, ¡bien!
- ¡¿Sí?!
- ¿Dónde estabas?, te he estado llamando todo el día.
- ¡¿Qué donde he estado?! ¡Tú que te crees, que soy tonta! Mira, para dar celos se los das a tu puta madre, por que a mi me tienes hasta el coño, me tienes harta, haber si nos compramos un mono-poli para divertirnos un poco, o si quieres te consigo a un puto negro para que te de un rato por culo.
- Tranquilízate, no sé de que me hablas, y si te jode quedar conmigo y que además tengo una amiga ¡dímelo!
- Haber, cosa guapa, a mi eso no me molesta, lo que me molesta es que luego tu amiga venga y me secuestre de camino a mi casa.
- Eh… de eso yo no sé nada, bueno ya nos veremos en el campus.
- Sí venga, adiós.
Le colgué enfurecida, se me había quitado el hambre. Puse la tele, para intentar pensar en otra cosa, y por lo menos, pensar en algo menos bochornoso.
Al parecer empezaron las noticias, eran las tres, hora justa donde en casi todos los canales hay noticias, la verdad, no me sorprendía.
De repente empezaron a grabar un camping, creo que era al que iban mis padres con mi hermano y conmigo cuando éramos pequeños.
Leí el titulo, lo mejor y rápido posible, no me lo pude creer.
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